Cuentos bajo la almohada: 2021

LIBROS

  Mis libros en papel y kindle:     https://www.amazon.com/author/maitesnchez                                                       ...

lunes, 25 de octubre de 2021

Revuelos poéticos: La verdad

Pintura: Vladimir Kush
 



VERDAD

Entre las piedras deposité mi alma, 

para ver si ellas me teñían de verdad.

Mojé mi corazón con agua de mar
y quise escuchar hasta el latido de los peces..
Mis lágrimas recorrieron el mundo áspero
y la verdad quería seguirme con sus sombra
de diamantes.

Quizá besó mis talones, quizá.
No la vi.
La verdad era tan grande que no podía verla.
Ella quiso amarme tanto...
Pero yo seguía y seguía caminando
perdiendo el ser y la memoria
por los senderos.
Un día pararé. Cesaré de respirar duda,
y el llanto de esta tierra.

Un día.
Cuando la verdad me adopte
con sus letras resplandecientes.
Entonces moriré
de verdad,
y seré hija infinita del cosmos..

miércoles, 20 de octubre de 2021

Revuelos poéticos: Extremos y equilibrio

                                                    Pinturas de  Vladimir Kush






¿Se puede mezclar el día con la noche? ¿El bien y el mal? ¿Son irreconciliables? ¿Los dos polos de un imán pueden jugar juntos?
¿La tarde es la fusión del día y de la noche o es otra cosa diferente?
¿Surge la paz de la unión de los opuestos o es algo que los trasciende?


CONTRASTES



...Lo oscuro


DEPRESIÓN

Un atroz hueco soy ahora
De palabras invisibles. 
Me traspasan los sollozos, las sombras de los niños,
Los gritos de las madres, las hojas arrastradas. 
No siento,
Apenas un murmullo raído me atraviesa,
Soy una abeja hundida en un charco, 
sin vibraciones, sin ondas que hablen de intento
de supervivencia.

A lo lejos se oyen voces, música,
marea con luna iluminada,
allá, en otro espacio. 

"Salir", pone en un cartel…. "Por allí".
Por allí va la procesión de orugas,
rutilantes y verdes.


***






...La luz

HIPERBÓLICA


Qué es este locuaz gemido de ballenas.
Qué ondea alborotando el sueño de los gatos,
qué ha roto los tímpanos de las mariposas;
qué retumba por los túneles del topo como un ejército,
qué va alzando las olas hasta la evaporación.

Qué inmensa fortuna es esa que alquila al cielo su azul;
qué aglutina ángeles en misiones de infinito;
qué está persiguiendo la misma sombra de Dios.

Es sencillo.

(El silencio se recoge sus faldas....)

Soy feliz,
nada más.



***


...Trazos pastel


LA PAZ


La paz pendía de un hilo de seda.

Bajo una hoja
se dejaba caer como una araña.

Vino a caballo el viento y la esparció
por los prados esquilmados tras los fuegos.
Y eclosionaron renacuajos,
y se tejieron rosas,
y los pingüinos se lanzaron por los acantilados.

Me tendí al sol, recogí una vaina
de habas.
La abrí:
tres semillas engarzadas.
Ahí también dormía, 
sagradamente,
la paz.



***



lunes, 18 de octubre de 2021

Revuelos poéticos: La duda

 

                                         https://www.pinterest.es/pin/18155204735272178/

viernes, 1 de octubre de 2021

Poemas recitados: Contigo (Poesía amorosa)

 Para los que sigan este blog, informaros de que, en adelante, todas las entradas serán copias antiguas de mi otro blog, y por tanto serán automáticas (programadas), como espejo y copia de seguridad de mi otro blog principal que ya conocéis; "Retazos al vuelo"

Un abrazo con cariño de Maite (Volarela)



lunes, 27 de septiembre de 2021

Revuelos poéticos: Sirena

 

             
                                                                     Pintura de Victor Nizovtsev


SIRENA


Aquella playa pequeña
contenía el vuelo de tu ruego.
Las gaviotas se lo bebían sedientas,
se lo bebían...

Tierra adentro los niños
escuchaban el cuento
de la sirena olvidada:
tu vida
 en sus grandes ojos asombrados...

Flotando sigues,
 preguntándote
qué hacer
de tus dedos  tristes,
como medusas abandonadas,
recorriendo la espuma.

Dónde encontrar
 la mano que amansó con dulzura
 el mar
 de tus cabellos.
.
Cantabas, cada vez más despacio,
junto a las ballenas heridas.
Eras
 un tallo de violines
quebrándose al viento.

Tierra adentro los niños
coreaban el cuento,
de la sirena abandonada.

 Pero tú cantabas
sola como el ancho mar.
Y todavía te oigo
ante cada barco que a lo lejos
te muestra sus hinchadas velas
de promesas.

*

lunes, 20 de septiembre de 2021

Revuelos poéticos: La mentira

 

LA MENTIRA

Pintura: Jean Picazo



 

La mentira va coja
desfigurando a las almas de porcelana.
Va dejando un reguero de estrellas muertas
y flores de brea.

A veces, golpeo los cristales, pero nadie me oye.
Mi voz se hace susurro de alondra y se pierde.
Corroa tirar las mentiras por un barranco,
y escapan
 como vampiros hambrientos.

"No, usted, no lo crea.
No, mire, es todo mentira.
Por allá, por allá
van los cisnes de la inocencia..."
Y así doy vueltas
como la loca del tiovivo,
atropellada,
por el gran globo de la ilusión.


A veces quiero escapar
y beberme
las últimas gotas del amanecer.


*



lunes, 13 de septiembre de 2021

Revuelos poéticos: Antes de nacer

 

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Antes de nacer

Antes de nacer, mi palabra

sumergida en lagos turquesa,

esperando el paso de los peces...

Antes de nacer, dedos ciegos,

aroma de Dios en las alas,

espíritu de sol cayendo en cascada.

Nada. Todo.

Crines reflejando mares blancos,

el comienzo, el yo rosado,

el principio inmaculado.


***

lunes, 6 de septiembre de 2021

Revuelos poéticos: Deseo



Pintura: Matias Quetglas



Tú. 
Escrito con néctar eterno
sobre mis labios.


DESEO


Entre dos cortinas de humo
la carne abundante atravesada de rosas
penetra.
Le llaman deseo. Pero su verdadero nombre
sólo se encuentra en el río que húye.





domingo, 1 de agosto de 2021

Revuelos: La vida como caricia

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 * Si supieras, amor, lo hondo que viajan por mí tus caricias... Sólo detienen su viaje cuando amanecen estrellas en mis labios. 



¿Por qué no puede ser la vida una larga caricia, interrumpida de vez en cuando por espasmos, sustos, tristezas, angustias o molestias? Cuando cesa la interrupción, la profunda y suave caricia sigue su trabajo de amante alfarera. Y modea tu cuerpo, tu alma como el río moldea el lecho por el que pasa.

¿Acaso no es una caricia la tibia leche que pasa por la sed de ternura del bebé? No es caricia el tobogán, el lápiz juguetón entre los dedos, la almohada que recoge los instantes del día como una noche caliente en la mejilla?

¿No es caricia la alegre melodía de la amistad, el siseo dorado de las hojas de los chopos, el sonrojo de la juventud, el amor nuevo con plumas de gorrión?

¡Hay tantas caricias! Todo es una gran caricia cuando la piel se hace tan sensible que hasta el roce de una mirada la estremece. La vida te acaricia sólo con pasar por los túneles hambrientos de tu respiración. Y su caricia es lenta, sí, muy lenta....Puedes respirar la caricia de un trino trenzándose en tu oído, o el dulce ritmo de un corazón que te ama...
Respira ahora la aterciopelada armonía de tu propia mirada... abierta...

viernes, 30 de julio de 2021

El trino que amanece (Estampa de amanecer)

                    



                                                    EL TRINO QUE AMANECE


  Mi sueño fue recogido por los ángeles de la noche y lo transformaron en una mariposa. La he visto alejarse con mi vida en sus alas.

  Y yo he despertado como un pollo abriendo el cascarón. 
Inspiro la paz vertical de un eucalipto. Mi respiración tiene color de amanecer. Expiro una palabra pronunciada por el sol.

  Un viento rasguea la grama con música de conchas. Tambores a lo lejos: son los caballos, levantando el polvo del futuro.
La niebla busca el corazón de los pájaros, y la tierra sonríe con sus suaves lombrices. Mi pulso escapa hacia el pentagrama de flores del nuevo día. ¡Oh, esta música...! ¿Cómo es posible?

  Me alzo desnuda bajo un cielo de trinos naranjas. Y una fina lluvia de pétalos solares se derrama desde las nubes hasta envolver mi piel con la pasión purísima de las rosas.

 Amanece; ha concebido el cielo su milagro. Y milagrosamente, también yo he amanecido. Me arrodillo. La luz señala entre la hierba un caracol de oro; trepa por mi dedo como un tirabuzón húmedo... Mueve sus cuernecillos tanteando mi existencia... Lo miro. Y siento que algo inmensamente dulce, desde el azul recién pintado del cielo, me contempla a mí... Y acaricia con sus nubes eternas mi garganta... 

 Y canto, junto a un coro universal, el trino que amanece a la vez en todos los tiempos.


 

 
Pintura: Montserrat Gudiol Corominas
 
 
 
  
  TÚ y la palabra
 

 

Existió un día en que la palabra fuiste tú.

El mundo entero desembocó en tus ojos;

se derramó en tus labios.



Incendiaste la palabra.

Tu sola presencia era un astro

completo,

absoluto,

inabarcable,

profundo...

absorbiendo cada letra de mi vida.



Existió un día

en que estallaron todas las palabras,

y el silencio tomó la sublime forma

de tu abrazo.

 

*

Un instante...

                                                      Pintura: John Brett. 1858



 INSTANTE


La luna a mi lado, posada en mi hombro con aroma a quietud.

El sol a mi lado. 

El horizonte cuelga de mi pelo y se deshoja...

Mares y montañas a mi lado, observando la plenitud del instante que resbala como agua pura entre mis dedos.


***

miércoles, 7 de julio de 2021

El caso del vaso vacío. Relato detectivesco para "Este jueves..."

 


Nuestra hada inspiradora Campirela, nos propone este jueves jugar a detectives, a lo Sherlock Holmes.

En su blog podréis encontrar más casos detectivescos:  http://campivampi.blogspot.com 


EL CASO DEL VASO VACÍO

 Sergio Plómez miró el vaso sobre la mesa de la terraza. Estaba vacío. Completamente. Sacó su lupa. En el borde había algo translúcido adherido. Era una baba  seca. Pensó en los caracoles de su jardín que a veces aparecían todos en grupo pegaditos a la pared. No, ellos no podían haber sido, porque habrían dejado un rastro por todo el vaso. Meditó largas horas sobre dónde habría ido a parar el líquido que contenía.  ¿Se lo habría  bebido el  sol con su pajita de rayos? Las pistas indicaban la resistencia del vaso a unos dedos. Había huellas de lucha por todo él. Sí, y no eran en absoluto las huellas de un perro, ni por supuesto las de un cocodrilo... Despúes de cinco duras horas de investigación, el enigma se complicaba más aún debido a la presencia de un pelo en el fondo del vaso. Umm, pensó. Era blanco... No, no La luna no deja pelos, se decía... Y el Yeti no vive en esta latitud... Eliminó al pelo como sospechoso; bien podía haber caído de algún piloto jubilado disfrutando de su aeroplano.

Una mosca azul se acababa de posar en el borde del cristal para limpiarse concienzudamente las patas. El sol restallaba con escándalo en el vídrio. La mente de Plómez viajaba, saltaba, trepidantemente, inspiradísima: "brillos, líquido, encuentro; encuentro, brillos, líquido.."

Tras quince horas de tenaz concentración en las tres bailarinas palabras, gritó: "¡El vaso es el asesino!" Y apuntó raudo en su cuaderno: 

"Crimen pasional: vaso enamorado de agua; agua ofrecida a cualquiera con sed. Vaso quiere hacerla suya, y de nadie más; se la bebe hasta hacerla desaparecer.

 Pruebas: el agua pasó su última noche con el vaso; hay tres gotas en el fondo. También huellas de pájaro intentando salvarla en el cristal."

 El genial, pero sumamente olvidadizo detective, se marchó a dar parte a la policía, eufórico por haber resuelto el caso del vaso de agua bebido por él mismo la noche anterior.

 

miércoles, 30 de junio de 2021

Girasol con sombrero (Este jueves un relato: sombreros)




Este jueves vamos a jugar a crear historias a partir de sombreros. Es la original propuesta de nuestra amiga Neogéminis. 

Podéis ver aquí las demás creaciones: Neogéminis  


 GIRASOL CON SOMBRERO DE COPA


Qué hacia ese sombrero de copa debajo de los girasoles gigantes es algo que a Lorena la tenía intrigada. Se lo puso, y apareció en la puerta, andando torpemente con sus pañales caídos, hacia su madre, balbuceando un amago de canción entre babas y golpeteo entusiasmado de manos sobre los espejos del recibidor.

—Ena, aila, aila…

—Lorena, haz el favor… Pero… ¿quién te ha dado eso?

"Eso" era el sombrero del bisabuelo que siempre permaneció entre naftalina guardado en el altillo del cuarto de la azotea, como un tesoro intocable, junto al resto de los enseres de su antepasado. Tenía briznas de hierba pegadas y alguna cagadilla de ruiseñor. La madre lo limpió cuidadosamente y lo guardó de nuevo en el cuarto de los recuerdos.

En aquella casa nada volvió a ser lo mismo. La niña no paraba de patalear con sus blandos piececillos por todo el entarimado, llena de una contagiosa alegría. Y lo que es más, trepaba por las paredes, por los techos, haciéndolos resonar con los pies y las manos a ritmo de pájaro carpintero. Le gustara a su madre o no, el sombrero volvía a aparecer en la cabeza de la niña, o sobre la rama del ciprés, con huevos dentro… haciendo que la criatura lo buscara sin parar hasta dar con él. La madre comenzó a sospechar cuando la niña inauguró su primer baile perfecto de claqué sobre el tejado. Dos gatos la acompañaron con sus maullidos. La madre lanzó un grito que hizo girar la veleta treinta veces.  Aquel sombrero del bisabuelo Fred Astaire había sido atraído por la niña, de alguna manera loca, o sobrenatural, o absurda..., pensaba la madre, y ambos, niña y sombrero de copa, se buscaban, se atraían mutuamente, irremediablemente. Pensó en destruirlo; la vida se había convertido en un baile continuo, con resonancia imparable de pisadas, de locura y magia más allá de todo control; el sombrero aparecía en los lugares que la niña abandonaba, como si jugara eternamente con ella... Lo destruyó. Y el ruido, la risa, y la música de las palabras risueñas que comenzaban a aflorar en la niña desaparecieron. Totalmente, como aplastadas por un mazo cruel. 

Lorena olvidó aquel capítulo de su primera infancia. Su madre tuvo buen cuidado en que nunca conociera al artista de la familia. Pero creció con un extraño resentimiento hacia su progenitora, sintiendo que algo se le ocultaba, y que de alguna manera se le habían amputado unas alas. Era tímida, casi muda, sin amigos, torpe. Estaba convencida de que su paso por el mundo era insulso, sin sonido.

Hasta que un día sobrevino la maravilla: un hombre vestido de frac, flaco, orejudo, de sonrisa inmensa y con un sombrero de copa bailaba endemoniadamente en una película en blanco y negro de la televisión. Instantáneamente, y movida por un apasionado resorte, la chica se descalzó y comenzó a bailar repitiendo cada uno de los pasos del bailarín, como si los conociera secretamente desde niña. Chilló de placer al notar su cuerpo siguiendo ritmos impensables, escritos en las pasillos desconocidos del universo y desvelados limpiamente para ella. 

Su felicidad irrefrenable rompió de un grito la pantalla del televisor.  Y más allá de las paredes comenzó a escuchar un sonido peculiar que se acercaba; un redoble vital y delicioso. Por las ventanas llegaba un entusiasmado zapateo, rebotando en frenética danza por toda la habitación... Era el taconeo del inmaterial tatarabuelo, que la acompañaba  con su eterna sonrisa en los pies. 

Desde allí, un ejército de milpiés atravesó la tierra del jardín y floreció el primer girasol con forma de sombrero de copa.

                                                                        *



jueves, 24 de junio de 2021

Este jueves... La escritura. Una reflexión personal.

 



QUÉ ES ESCRIBIR...


Si me preguntan qué es escribir para mí… diría que es salir de mi interior hacia fuera, con algo nuevo que desconocía deseando hacerse palabra, cuento, poema.

Diría que es lo que me hace sonreír y sentirme más viva por las mañanas; darle besos a las flores; cantar con los ojos al mirar al cielo, saltar con la esperanza y jugar a las cartas con el futuro… Y sobre todo, ser mejor persona. Porque  escribiendo aprendo a mirar con los ojos del alma. Escribiendo busco lo imposible, (lo sé, pero no me importa). Busco a Dios. Busco todos los sentidos. Busco al otro. Me busco a mí misma.

Aún recuerdo el vacío que sentí, de niña, al no poder rellenar una hoja en blanco cuando se me pidió en la escuela que escribiera lo primero que se me ocurriera: estaba totalmente en blanco; no sé por qué razón nada salía y sentía que se me cerraba a cal y canto una puerta que necesariamente yo debía abrir... Creo que llevo toda la vida rellenando esa hoja.

Cuando, a los diecisiete años, descubrí la poesía, noté que al escribir entraba en otra dimensión. Era otra al acabar el poema. Aunque no valiera nada y mis letras sólo fueran titubeantes asomos de armonía, indecisos y borrosos sentimientos, yo me sentía como si hubiera penetrado el misterio de la vida… tocada por los ángeles. Y desde entonces, nada más me ha hecho sentir esa sensación mágica, de elevación, de totalidad, de maravilla.

Ahora tengo la felicidad de compartir con vosotros mis momentos y los vuestros, compañeros, poetas, cuentistas sensibles…

 ¡Brindemos, porque cada instante de creación es un verdadero milagro, y poder compartirlo, y que el otro vibre contigo... aún más!

   Por nosotros. Por el arte que hace la vida más vida.



NO os perdáis las demás entradas sobre la escritura en el blog de nuestra querida compañera MOLI

miércoles, 9 de junio de 2021

Un balazo de luz. Este jueves un relato "de cine"

 

Hoy nos invita Mónica a dejarnos llevar por la inspiración con imágenes de películas de cine. Yo he elegido ésta por su belleza. No sabía que pertenece a la película "El exorcista" 1973, con lo cual mi historia no tiene absolutamente nada que ver.

 Podéis ver más contribuciones en su blog: http://neogeminis.blogspot.com/


UN BALAZO DE LUZ

  

Anduvo toda la tarde por las calles, al azar, hasta que la noche lo engulló como a un pequeño insecto. Apareció aquella niebla fatídica que marcaría su vida con llagas de humo. Primero, deambulaba distraída. Luego, jugó a esconder las cosas con sus manos frías.

 El caminante dejó de reconocer la ciudad. De pronto se paró. No sabía por qué lo hacía, pero sintió ese impulso, fuerte como un grito en el oído. Estaba casi paralizado ante la entrada de una gran mansión. La verja estaba abierta, dejando salir una vaharada de niebla densa como si fuera el aliento de la casa. Un olor intenso a vegetación descontrolada escapaba por los muros. Entre la hierba se insinuaba el bulto fantasmal de un coche viejo, con las ruedas pinchadas.

 Dos de las ventanas estaban iluminadas,  dejando ver una silueta femenina en continuo trasiego. Todo le resultaba intensamente conocido. Sabía que había estado en aquel lugar hacía mucho tiempo. Luchaba por recordar, pero cuanto más se esforzaba más se hundía en una angustiosa incertidumbre.

 Su estampa permanecía impávida, bañada de irrealidad, frente a aquella casa, bajo la luz de una farola que parecía puesta allí para que él buscara en su interior. Era la estatua de la incertidumbre. En su mente se cruzaban chispazos de recuerdos vivaces como renacuajos: el humo de un pitillo sin apagar, difuminando la imagen de un lujoso reloj sostenido por dos ninfas de bronce; música de soul embadurnando de pasión un cuadro de Picasso;  un vestido de terciopelo rojo colgado indolentemente del pomo de una puerta;  una baldosa inclinada, la llama de una vela... Y luego una mujer, clavándose como una dolorosa aguja en su pecho, cuyo rostro era imposible de reproducir. Sólo recordaba unos cabellos rubios. Pendían del borde de la cama, en cascada dorada hacia el suelo.

 Todo acerca de esa noche estaba parcialmente aniquilado, como si por su mente hubiera pasado un tornado. ¿Quién era esa mujer? ¿La amaba? ¿Podría encontrarla de nuevo?

 Sus jefes le dijeron que no regresara nunca a la ciudad. Hacía veinte años de eso. Trabajaba para el gobierno americano, como espía. Le habían borrado un fragmento de su memoria porque guardaba información demasiado peligrosa. Aquella fue su última misión. Le dieron nueva identidad  y una vida diferente en otro país, y no volvieron a tener jamás contacto con él.

 Pero ella, ella… pensaba una y otra vez, como queriendo exprimirle todo el sentido a la palabra. De la ventana superior derecha, vio asomarse una extraña figura femenina, muy alargada, rubia, deformada y vibrando como una llama. Parecía mirarle fijamente. De pronto, de sus ojos salieron dos luces muy intensas que se proyectaron directamente hacia sus ojos, cegándole dolorosamente. Fue como un balazo de luz. Y entonces se vio a sí mismo, desde afuera: contempló una silueta  recortada junto a una farola, que se giraba para mirar por última vez la casa. Un hombre con bombín y una pequeña maleta,  casi petrificado. Supo que era él hacía veinte años. En una de sus manos tenía una pistola, doliéndole como un cepo mordiendo su carne. Y en su recuerdo, unos ojos que le suplicaban.

 El hombre del presente gritó lo que calló el hombre del pasado. A lo lejos ladró un perro con la misma desesperación. Anduvo unos pasos, pero sentía su ser rompiéndose en pedacitos de humo. La figura había desaparecido, y en su lugar una gran lengua de niebla, saliendo de la ventana, lo estaba succionando.

  En el futuro quedaría transformado en un sujeto de sombrero hongo, maletín y una pistola en la mano. Daba igual que trabajara, saliera con sus amigos, o besara a su hijo. Inevitablemente, su conciencia estaba allí, disgregándose, recordando aquellos ojos suplicantes.

jueves, 13 de mayo de 2021

Salir a la vida

 



                                                        QUE NADIE ME TEMA


  Reconozco que soy una inadaptada. Desde hace cinco años, ahora tengo veinte, no consigo hacer el papel correcto que se espera de mí. Y es que cuando creo que soy normal, que funciono como un ser humano adecuado a sus circunstancias, y todo rueda, y todo parece sonreírme… mi cuerpo se vuelve rígido, mis brazos se doblan levemente, mi rostro sólo puede mirar hacia el frente, mis ojos sonríen dulcemente desde una máscara que esconde mi pavor interior, y mis piernas, se estiran dolorosamente hasta colocarse de puntillas, siendo incapaces de dar un solo paso. Quedo convertida literalmente en una muñeca “Barbie”, completamente inútil y a merced de quien quiera utilizarme. Todos conocen ya mis ataques de muñeca, siempre inesperados y fatales, y todos intentan ayudarme, moviendo mis brazos como el de la muñeca, hablando por mí, peinándome, incluso poniéndome ropa nueva. Saben que es el único método de que vuelva a la realidad; yo misma, sin saber por qué entonces, les daba esas instrucciones, estando consciente. Tras diez minutos, más o menos, se me pasa, y vuelve mi conciencia y mi cuerpo se torna humano. Es una pesadilla.  Lo he probado todo. Mi vida es inútil; está destrozada, lo sé. Lo peor es que nunca he tenido la menor idea de por qué me sucede. Pero hoy, mis padres adoptivos, ayudados por un psicólogo, han hablado conmigo. Me han contado toda la verdad, salida de una sesión de hipnosis que me hicieron. Creo, que aunque ha sido lo más atroz que he escuchado, en el fondo es bueno, porque ahora puedo comprender,  y un rayo de esperanza comienza a atravesarme.

  Lo que había, escondido en el fondo de mi mente es lo siguiente:

Desde que nací fui escondida en el cuarto de los trastos de unos padres desalmados, robóticos… no sé si existe una palabra para ellos, puede que la halle en la boca del diablo… Les oía decir que en mis ojos de bebé veían sus propios pecados, como en un televisor, y no podían mirarme. Se veían siempre a sí mismos, haciendo cosas horribles. Por eso decidieron no mirarme más y encerrarme, ocultando mi existencia al mundo entero, pues pensaban que los demás también contemplarían en mis iris lo que ellos veían, su lado más deleznable. Durante quince años me mantuvieron viva, dándome infinidad de juguetes para lavar su culpa; de hecho al entrar al cuarto había más de cien muñecas barbies diferentes.  Cuando entraban, se tapaban los ojos, de modo que nunca pude recibir una mirada humana... En mis juegos, como toda niña, daba vida a las muñecas, y es cierto que me identificaba con ellas, dándoles vida, aquella que yo no tenía yo. Aprendí a hablar a través del televisor que tenía. Ése era mi ventana al mundo real. A los quince años, alguien me liberó de allí. Pero yo no recuerdo lo que ocurrió después. Así como hasta ahora no he podido recordar nunca nada de mi pasado, ya que al salir de aquel cuarto, el impacto de la realidad abierta, poblada de seres, de cosas, de cariño, de vida… fue tan fuerte que quedé inconsciente y mi mente hizo un borrado total para protegerme. Desde ese momento fui adoptada y comencé una nueva vida, aprendiéndolo todo desde cero, pues, según cuentan, era medio salvaje, medio civilizada.

 Ésta es mi vida, y sí, plena y consciente ahora tengo la pequeña esperanza de curar a la muñeca rota que hay en mí. 

 Y por favor, que nadie me tema, en mis ojos no se ven vuestros pecados, al menos es lo que dice mi psicólogo. Aunque tengo un poco de miedo de que sea verdad... porque la gente me mira de modo extraño, y parece que se asustan, y luego disimulan...  Y cuando noto esa  mirada sobre mí más tiempo del normal, sobrevienen mis ataques, que me dejan paralizada, como a una triste muñeca Barbie. 


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Visitad otras creaciones en el blog de Neogéminis: http://neogeminis.blogspot.com

miércoles, 17 de marzo de 2021

Las llamadas del pánico

Este jueves, Mag nos propone crear un relato inspirándonos en una de las cuatro escenas de esta casa. Se puede tomar, además, algún elemento de otra escena.

Como Poe es uno de mis cuentistas favoritos, no he querido ausentarme este jueves, aunque sólo sea un disparate lo que se me ha ocurrido.

Los demás relatos participantes, en el blog de Mag.

 

 

                                 LAS LLAMADAS DEL PÁNICO

 

Llevaba días y noches oyendo siniestros golpes en la puerta. A veces parecían golpes de nudillos; otros, sonaban como arañazos; y de vez en cuando, una feroz embestida parecía echar la puerta abajo. Desde que alquiló aquel ático, los espantosos sonidos eran continuos. Cuando abría, el vacío se burlaba de él. De la ventana también se escuchaban golpes, como si algún ave invisible chocara una y otra vez contra el cristal. Del espejo, igualmente, provenía un monótono martilleo de pájaro carpintero. Quitó el espejo más de una vez. No tenía vecinos. Pegó su oído a la pared. Cuando cesaba el ruido, se oía la voz de una mujer joven, cantando, como para sí misma, una melancólica canción. Para colmo, su propia esposa había desaparecido hacía un día. Debajo de él, desde el piso, también sonaban llamadas de aldaba, timbres y campanas. Y cuando dormía, unos dedos lo tocaban, lo empujaban, tiraban de sus manos con urgencia, como si quisieran levantarlo imperiosamente de la cama. Despertaba gritando, y todo desaparecía, salvo la cantinela triste tras el espejo. Ante el brillante cristal, su gato negro llevaba días sentado, maullando con amargura. Hasta que su blanda lengua lamió su reflejo. Entonces fue tragado por el espejo. Y el amo, que en ese momento lo acariciaba, también.

Ni un dios sería capaz de describir el escalofriante pavor que experimentó cuando, a oscuras se palpó a sí mismo, a su gato, y a su propia mujer aterrorizada, inmovilizados todos entre las dos paredes de la casa. Tenían el espacio mínimo para gritar. Y lo hicieron (maullido incluido). Pero mientras expresaban su terror, comprobaron que sus propias voces, al atravesar la pared sonaban por toda la casa como llamadas en la puerta, en el suelo o en el cristal. Al callar, su silencio se trasformaba en una canción lánguida, tristísima, agónica. Y cuando el hombre notó las palpitaciones ansiosas de su corazón desbocado por el miedo, comenzó a oír, al otro lado del muro, el rapidísimo sonido que hace un pájaro picapinos en la madera. Entonces se percató de que el espejo era el causante, no sólo de querer matarlos en vida, sino también de alterar sus voces de auxilio.

Pero a lo imprevisto, a veces, le gusta jugar... Los tres oyeron unos golpes en la puerta. Era el  avispado niño que vivía en el piso inferior, el cuál, harto de los ruidos, subió a investigar. Dio cinco golpes con sus nudillos. Al no oír respuesta, forzó hábilmente la cerradura y pasó, dejando la puerta abierta. Hombre, mujer y gato comenzaron sus llamadas desesperadas y espeluznantes. El niño se dirigió hacia el espejo y, más curioso que una urraca, lo tocó, siendo succionado también. El cuarteto emparedado, fuera de sí, comenzó su espantosa murga de golpes y llamadas.  Pero quiso la casualidad que el cuervo del vecino del segundo piso acabara de escaparse; subiera volando escaleras arriba, entrara por la puerta abierta, y comenzara a picotear el espejo con furia, sabiéndose a salvo de los influjos nefastos de los espejos, por representar él mismo a la muerte. Lo hizo añicos en su furor destructor (y es que la muerte odia que "otro" decida por ella).

 Esperó a su amo, que venía corriendo tras él. Era el mismo Poe, que al llegar escuchó de nuevo la cantinela de su fúnebre amigo: " Never more, never more*..."

 Y esta vez sí salieron nítidamente claros los gritos de la pared, haciendo que el atormentado poeta se pusiera a picarla, apareciendo primero la patita negra del gato, el cúal escapó escaleras abajo tras el cuervo.

 La atemorizada pareja decidió mudarse a otra casa. Y la mujer se libró del terrible futuro que le esperaba, y que sólo alguien como Poe, en su más calenturienta imaginación, podría haber imaginado...: ser emparedada por su alcohólico esposo en ese mismo cuarto piso*.

 

 

                                                            ***



*Never more: Nunca más. En el poema de Poe, para los que no lo conocen, el cuervo repite sin cesar esa frase al narrador, que llora la muerte de su amada.

* El gato negro de este cuarto piso es la historia de un alcohólico obsesionado con su gato negro que acaba emparedando a su mujer.

lunes, 15 de marzo de 2021

La mujer eco (relato)

 

                  

                                           Pintura: José de la Barra

 

                                       LA MUJER ECO


  Lisa estaba cansada de llamar tanto la atención. Tenía un aspecto absolutamente arrebatador, incluso en bata y rulos. Necesitaba hacerse transparente, un poquito menos imponente que el sol reflejado en el Danubio; al menos un poquito menos exquisita que la lluvia deslizándose por una peonia. Sin duda no era buena idea huír de sí misma, pero no podía evitar desear sentir lo que significaba que la ignorasen por completo. Llegó a la tienda llamada “Un poco más allá” y pidió un disfraz al guardián de la puerta, que le dijo que ya tenía uno: "Tu disfraz es la belleza, no puedo darte otro, a no ser que mires en aquel estante, donde están los más etéreos; quizá puedas ponerte alguno por encima...". Se acercó al estante más alto y leyó los nombres de los disfraces: “Suspiro”,”Eco”; “Ovación”; “Éxtasis de lagarto”; “Corazonada”. Se quedó con el de “eco”; y se lo llevó puesto; y le quedaba a la perfección, como un guante alucinante de sonidos.

Pero la muchacha se iba medio demolida como una montaña dinamitada, pensando en lo que le había dicho el guardián. Mi disfraz es la belleza... pensó. Entonces ¿quién soy yo en realidad?

  "¿En realidad?, ¿alidad?, ¿lidad, ¿dad?, ¿ad?" Escuchó su propia voz, dejando una cola de pajarillos alocados. Le fascinó. Se enamoró de aquellas respuestas que viajaban por los vacíos de las esquinas. Y tanto le gustó, que decidió llevarlo puesto durante años, instalada en las paredes de un estrecho barranco, y repitiendo enardecida las voces del águila o la marmota, los distintos estados de ánimo del viento; y hasta los gritos juguetones de senderistas ocasionales. Nadie sabía de ella; su presencia era fantasmal. Aprendió a imitar la pureza del sonido, la intención de cada frase, grito o canto, la magia de la reverberación como perfume de cada ser. Hasta que un pastor llegó y se puso a gritar con toda sus fuerzas. La chica disfrazada de eco fue incapaz de reproducir su voz. El hombre carecía de eco. Era inimitable; absolutamente único. La chica disfrazada se quedó tan estupefacta como maravillada. Quería repetir aquella voz, pero era inútil. El hombre sin eco se alejó, empequeñeciéndose en la distancia, a pesar de que su sombra era gigantesca, abarcando todo el valle.

  Aquella noche decidió ir en su búsqueda. Y descendió al mundo con el obligado disfraz de su espectacular cuerpo de mortal, bellísimo puma negro con mirada de gacela. En su ímproba tarea de encontrar a aquel hombre, descubrió que si se ponía de vez en cuando el disfraz de eco, podría reflejar todas las palabras de los que la rodeaban (para asombro de la gente, que creía perderse, momentáneamente, en un laberinto de ecos irreales). Mas era la única manera de desvelar al hombre cuya voz no tenía eco.

  Y como el tesón era su caballo favorito... al fin lo encontró. En el mismo sitio en que lo viera la primera vez; gritándole a las soberbias paredes rojas y extrañado de no oír su propio eco, ignorando por completo que era uno de los hombres más auténticos de la tierra, transparente a pesar de su disfraz de pastor, inigualable, por lo que ni el eco era capaz de imitarlo.

  Vio acercarse a la mujer de ojos asombrados de gacela, que, lentamente, dejó caer su bello disfraz, y con su ser prístino como el eco de la primera palabra de Dios, le acarició directamente el corazón, “razón”, “zon”, “n”...


                                                                  ***

miércoles, 10 de marzo de 2021

Fantástica fe (Este jueves un relato)

 

Reto para este jueves cuyo tema es la Fantasía, propuesto por Neogéminis en su blog, donde encontraréis el resto de las participaciones: Mónica Neogéminis

 

 


                                 Pintura: Nicoletta Tomas Caravia

                                 

                                    FANTÁSTICA FE

 

La dama del invierno no encuentra la llave del baúl donde guarda la nieve y teme llegar tarde a su boda anual con la Tierra.

Se ha colocado ya una falda roja con las hojas nostálgicas de los arces y abandonadas plumas de perdiz en los pechos. Luego, ha rizado sus pestañas con escarcha del año anterior, y, coquetamente, deja ver su ombligo profundo de estrella polar.

Encontró al fin la llave bajo la garra de un cachorro de oso, dormido.

Ahora, la dama danza montaña abajo mientras echa estrellas de nieve por su aliento.

Así narraba un cuento inventado la extravagante tía Inés a su sobrino, enfermo de cáncer, en una habitación que olía un poco a amargura infantil y otro tanto a ilusiones efímeras de media hora. Al menos, el pequeño podía volar hacia el interior de un mundo donde todo era posible.

La tía, visto el entusiasmo del chiquillo, le sugirió que pidiera un deseo, añadiendo que la dama del invierno se lo concedería.

–¡Quiero vivir!. –respondió lanzando la mirada hasta rebotar por todas las esquinas blancas del cuarto.

Se escurrían los días, minuciosamente ordenados tras el secundero del reloj solar, hasta que resbalaron también incipientes trinos, anunciando ya la primavera, que andaba impaciente por abrillantar sonrisas. El día exacto en que floreció la primera prímula en los Alpes, la radiografía del niño aparecía limpia y bella como un campo de heno. La palabra “Milagro” saltaba de lengua en lengua, muy divertida.

Cuando el niño le llevó a su tía la verdadera prueba de su salud en un ciclón de palabras coloridas, atropelladas y pletóricas, ésta le dijo:

–Dale las gracias a la dama del invierno porque ella cumplió tu deseo.

Y después de contemplar los pájaros dichosos, detenidos en pleno vuelo, del alma de su sobrino, añadió:

–Ahora, la dama blanca duerme en su madriguera de nubes, satisfecha por haber hecho bien su labor: darle todo su aliento a la primavera. Y la primavera... también eres tú.

                                                          **

     


martes, 9 de marzo de 2021

Palabras... Mi luz (poema)

 

                                                            Pintura: Jose De la Barra

 

 

Poética

 

Voy caminando mientras encuentro palabras....

atrapadas

en las crines soñolientas de los caballos,

 en los aullidos concéntricos del agua...

en la lluvia que acaricia las mejillas.


Si pudiera,

 hacerme con vosotras un traje gigante

que me hiciera completa

 como un planeta.

Si pudiera derretirme en vuestro ocaso

vertido en el cáliz de una flor.

 

¡Palabras!

Sois mi arpa blanda de cisnes, 

la música que enciende delfines en mis dedos,

la gacela que pasta un pedazo de inmortalidad...

 entre la nieve.

 

Palabras... 

me ama vuestra niebla con frágil arrebato,

                                       me enardecen vuestras secretas mariposas

libando de mi boca.




     *

De cielos (dos poemas)

Pintura: José de la Barra

 

 

DE CIELOS...

 

 CELESTE LLAMADA



Este cielo me ofrece su calma

se ofrece como un cuerpo azul de aire:

me deja una pluma en la frente y

anillos de nube en los dedos.

El cielo busca soñar en mi boca,

pronunciarse a través de mí,

y hacer infinitos mis labios. 

 

Escucho un canto intocable de golondrinas;

y una campanada de latidos azules... 

ventea mis cabellos.



 

CIELO



No dejes de ser mi azul.

Sin ti soy alga

arrancada por agrios remolinos.



No dejes de ser

los labios de luz que hablan del asombro

sobre la piel del mundo.


Sin ti la Belleza sangraría de azul.


Cielo, mi cielo,

vasta caricia que sosiega,

colmata este lago sediento

de tu pura presencia.

 

*



Me haces reír (poesía amor)

 

                                                 

                                                             (Versión declamada)

                                            

                                                                        ME HACES REÍR

 



                                                  

 

Dibujos y prosa poética: Volarela

"Madera y miel"

La fiesta de disfraces (Micro relato)

 

  Se apagaron todas las luces; y la música; y las voces se hundieron en la expectación. Todos notaron caer sus disfraces por un agujero cercano a los pies. Eran succionadas sus ropas; y sus pieles; y sus apariencias. Sin dolor, como si una mano invisible los desnudara con afecto maternal. A todos. Y la vergüenza los abofeteó. Luego el miedo. La vulnerabilidad de sus almas clamaba en aterrado silencio. Eran. Ellos mismos, sin más. Eran... expuestos, como el mismo franco mar ante la mirada atrevida del día. Se encendieron las luces. Todos habían huído tras los muebles, las cortinas, las puertas... Pero una niña jugaba. Ausente. Como si toda su vida hubiera sido así. 

 

 

Tus manos (poema de amor)

                                                     Van Gogh
 

 

                                               TUS MANOS

                                                                                                                              A Pedro

 

Con tus manos llevas el sosiego del trigo a la onda de mi pecho.
Tus dedos recorren mi cuerpo como si no tuvieran piel, sino un tibio sol, mientras yo emito un quebrado piar, rosado.

Tus manos llevan la suavidad del amor contenido y lo depositas en mí con un redoble de campanas soñadoras, mientras yo me enrosco, cual hiedra por tus dedos, aullando de ternura.

¡Ay, amor, tu tacto es de tronco mullido por el liquen!
Es tan sólido... Por eso me aferro a tus manos cuando se desploman las estatuas ocultas en las nubes.

Tus manos poseen ese temblor del rocío pendiendo de una hoja…
y tremolan al hundirse en mi pelo,
y lloro
de dicha.

 


***

Añado el poema recitado por mí misma






domingo, 28 de febrero de 2021

Nuestra propia música. Reflexiones poéticas y fotos

 

Volarela

 

 NUESTRA PROPIA MÚSICA

 

 No sabemos nada.

 A lo mejor soy de niebla y mañana estoy allá, convertida en una gota de agua, sobre un pensamiento del prado.

 Nada sabemos de nuestro existir... Sentimos punzadas húmedas, inspiraciones.... como pequeños croares en la charca de nuestro sueño.

 Y pasamos por la vida, como la niebla, acariciando las cosas de soslayo; empapando con nuestras vocecillas de nata las hojas de los árboles, conscientes de que un día la noche nos cerrará los ojos, nos llevará de la mano, y nos dará de su pecho lácteo.

 Nos cruzamos... unos con otros (nieblas con nieblas). Los labios neblinosos de nuestros corazones se besan. Y seguimos bulliciosos después, como los torrentes, sin saber hacia dónde nos llevarán estos abrazos de hilo blanco.

 

  Volarela 

  

Avanzamos vaporosos, ufanos, felices..., o lacrimosos y heridos, impregnando nuestra baba de caracol por el cosmos,  sin saber que nuestra cristalina estela va dejando una canción que no oímos... Hasta que un día subimos muy, muy alto, y alguien nos dice que escuchemos con atención nuestro propia música: todo lo que fuimos; todo lo que hicimos; todo lo que dejamos.

  Y sonará a campanillas de nieve, o a bocinazos de bus, o a trombones de oro, o a violines rotos, o a cencerros grises, o a platillos amarillos, o a flautas de agua, o a rebuznos mágicos, o a una orquesta completa...

  Y nos asombraremos de las innumerables ondas que fueron dejando nuestro pasos ciegos por la niebla. 

 

***

 

Fotografías y texto: Maite Sánchez Romero (Volarela)

Fotos del Pirineo (España), en días neblinosos

 

   

 


miércoles, 24 de febrero de 2021

Semblanza (para este jueves un relato)



Volarelita

 

Un poco de mí, en forma poética, para la propuesta de hablar de nosotros. En el blog de Dorotea,
encontraréis otros compañeros hablando de sí mismos.



SEMBLANZA

 

Yo nací para encenderme

a cada golpe de brisa,

para recoger cada lamento,

tenderlo, orearlo, sembrarlo

en un campo de lavandas.


Nací burbuja de dudas,

casi ciega de preguntas,

y con un ramillete de flores robadas

a tres pacíficos brezales

del más allá.


Dos coletas y dos ansias

rosas por ojos,

quise saltar desde cada árbol,

ponerle una canción

a cada rostro.

 

Cuando mis piernas se vistieron de adultas,

terminadas y erectas,

y bien cubiertas de tablas de multiplicar,

de ríos de papel y de brumosos paraísos,

partieron a averiguar el enigma de su carne,

el porqué y el hacia de sus pasos;

la incógnita porosa del mundo.


Y cuando sumergí mis ojos en el lago

del azul más turquesa que encontré,

la pregunta cayó por si sola:

¿Quién soy?

Desde lo profundo podía oírse:


“Con tus lunares y tus globos,

tus suites lunáticas en los pies,

eres una ficha más del gran Juego.

Una ficha grabada en las pupilas del cosmos,

escriba del viento,

una ficha de nervios, tormentosa, blanda...

con sangre de mareas,

diseñada para amar."