Del Amor, la naturaleza y otros cuentos. Poesía y prosa: Y si de pronto algo nos faltara...

Ser Simple. Ser sencillo y elemental. Poesía.

SIMPLE "Sé tan simple como puedas ser; te sorprenderá ver lo poco complicada y feliz que tu vida puede ser"  ...

miércoles, 13 de enero de 2021

Y si de pronto algo nos faltara...

 Os dejo este cuentito para el reto de cada jueves, que hoy propone Dorotea con el tema de que algo esencial en la vida falta. Podéis encontrar más creaciones de compañeros aquí: https://doroteafuldebenke.blogspot.com/

                                                                "El grito". Munch
 

 

 Y SI DE PRONTO... ALGO NOS FALTARA


Alguien advirtió al pintor Daniel de que no usara aquellas pinturas que le compró a un indio, pues eran peligrosas; pero él necesita pintar como fuera, porque su ser se desangraba de tristeza.

Tras una noche en vela, Daniel terminó su espeluznante cuadro. No sabía si romperlo o venderlo. En él había caído todo el tormento de su alma. Los tonos eran de pánico; también las formas, ondulando en la desesperación, trasmitían un grito tan fuerte que enmudecía cualquier señal sonora de vida. Nunca supo cómo pudo plasmar tanta fuerza sonora en su cuadro. ¡Y qué maravillosamente bien se sintió después! Sin embargo, tras terminarlo, extrañamente, dejó de oírse a sí mismo. Sus pasos no sonoban; ni su voz; ni su corazón. Nada. Pensó que su oído fallaba. Era muy raro. Al no sonar, dejó de sentirse a sí mismo.

Salió a la playa; ni el viento, ni las olas, ni el paseo tenían voz. Llegó una ola muda a sus pies. El mar sin sonido era como un cuerpo inmenso de agua flotando en el vacío sideral. Las personas que en ese momento caminaban se alarmaron. Corrían despavoridas tratando de hacer ruido con sus pies, con sus manos, con sus labios... desesperadas, perdidas en la nada que había venido de golpe. Exigían la música de los verbos, o simplemente el de sus pisadas para comprender que seguían comunicados con la vida… El pintor comprendió que el fenómeno era universal. Frente a él; en una ventana de un segundo piso, un músico trataba de sacarle notas a su violonchelo muerto, tocándolo, acariciándolo, abrazándolo… Luego, tiró un jarrón contra la pared, que impactó como las sordas burbujas de los peces. Las cosas ya no eran iguales; parecían flotar, sin sustancia, solitarias sobre las manos del silencio. Toda la vida pasaba ante los ojos del pintor como un ave fantasmal, lúgubre, neblinosa. Hasta los labios de las personas semejaban de humo, tratando de emitir palabras que no sonaban sino a viento dormido. A su lado, pasó un perro, con su hocico abierto, su mirada enfurecida y su triste voz absurdamente robada. Le ladraba copos de nieve negra; le exigía respuestas… Por todas partes la gente corría, mudamente espantada, buscando un atisbo de ruido por los rincones, ya que vivir sin sonido era como vivir en el sueño del agua.

Habían pasado tan solo dos días de aquel absoluto vacío. Daniel comprendió que su obra había robado el sonido del mundo, aportándole una quietud tan grande que lo liberó de todo su sufrimiento, serenando su alma hasta extremos inaudibles.

Destruyó su obra, quemándola, y el dolor de su alma le volvió con salvaje dureza. Murió, emitiendo un largo y desgarrador grito que movió las campanas de la iglesia hasta hacerlas sonar con un desenfreno agónico.

Aquellas campanadas estrepitosas despertaron a la gente. Al fin, el concierto de la vida regresaba a su lugar: a las bocas, a las patas, a las ramas de los árboles, a los ríos, a las guitarras y a los llantos, a las cacerolas, a los maullidos, a las palmas de las manos, a las sirenas, a los besos... y por último, a los vivísimos gritos de los niños, tiñéndolo todo con su alud sediento de vida.

 

***

Maite Sánchez Romero (Volarela) 

8 comentarios:

Isa dijo...

Uffffffffffffff, angustioso el cuento. Tan angustioso como contemplar la pintura "El grito". Munch. Jamás había pensado en que el mundo fuera sordo y no se escuchara ningún sonido. Afortunadamente las personas sordas tienen otros sentidos que hacen que puedan vivir así.
Muy bueno tu cuento y a la vez un grito de amargura.
Abrazos

Berta Martín de la Parte dijo...

Muy bueno Maite. Creando expectación desde el principio. Es verdad a veces hacemos oídos sordos, quizás por miedo? En otras ocasiones el ruido es tan fuerte que no nos deja escuchar lo importante.
Un abrazo.💚✔

María dijo...

Conmocionado e inquietante tu relato, me ha encantado como lo has llevado, he visualizado las escenas tan angustiantes.

Besos enormes.

RECOMENZAR dijo...

Un relato lleno de vida
que transforma tus letras
en magia del dia

Neogeminis Mónica Frau dijo...

Angustiosa historia. Tan contundente como ese famoso cuadro. Un abrazo

Mujer de Negro dijo...

Conmovedor relato de un alma atormentada
Abrazo

Campirela_ dijo...

Nos has dejado un buen relato donde la angustia está presente. Él pintó un cuadro que refleja el estado de su alma. Un fuerte abrazo .

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Que relato tan creativo, tan inspirado.
Un abrazo.