Cuentos bajo la almohada: Girasol con sombrero (Este jueves un relato: sombreros)

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miércoles, 30 de junio de 2021

Girasol con sombrero (Este jueves un relato: sombreros)




Este jueves vamos a jugar a crear historias a partir de sombreros. Es la original propuesta de nuestra amiga Neogéminis. 

Podéis ver aquí las demás creaciones: Neogéminis  


 GIRASOL CON SOMBRERO DE COPA


Qué hacia ese sombrero de copa debajo de los girasoles gigantes es algo que a Lorena la tenía intrigada. Se lo puso, y apareció en la puerta, andando torpemente con sus pañales caídos, hacia su madre, balbuceando un amago de canción entre babas y golpeteo entusiasmado de manos sobre los espejos del recibidor.

—Ena, aila, aila…

—Lorena, haz el favor… Pero… ¿quién te ha dado eso?

"Eso" era el sombrero del bisabuelo que siempre permaneció entre naftalina guardado en el altillo del cuarto de la azotea, como un tesoro intocable, junto al resto de los enseres de su antepasado. Tenía briznas de hierba pegadas y alguna cagadilla de ruiseñor. La madre lo limpió cuidadosamente y lo guardó de nuevo en el cuarto de los recuerdos.

En aquella casa nada volvió a ser lo mismo. La niña no paraba de patalear con sus blandos piececillos por todo el entarimado, llena de una contagiosa alegría. Y lo que es más, trepaba por las paredes, por los techos, haciéndolos resonar con los pies y las manos a ritmo de pájaro carpintero. Le gustara a su madre o no, el sombrero volvía a aparecer en la cabeza de la niña, o sobre la rama del ciprés, con huevos dentro… haciendo que la criatura lo buscara sin parar hasta dar con él. La madre comenzó a sospechar cuando la niña inauguró su primer baile perfecto de claqué sobre el tejado. Dos gatos la acompañaron con sus maullidos. La madre lanzó un grito que hizo girar la veleta treinta veces.  Aquel sombrero del bisabuelo Fred Astaire había sido atraído por la niña, de alguna manera loca, o sobrenatural, o absurda..., pensaba la madre, y ambos, niña y sombrero de copa, se buscaban, se atraían mutuamente, irremediablemente. Pensó en destruirlo; la vida se había convertido en un baile continuo, con resonancia imparable de pisadas, de locura y magia más allá de todo control; el sombrero aparecía en los lugares que la niña abandonaba, como si jugara eternamente con ella... Lo destruyó. Y el ruido, la risa, y la música de las palabras risueñas que comenzaban a aflorar en la niña desaparecieron. Totalmente, como aplastadas por un mazo cruel. 

Lorena olvidó aquel capítulo de su primera infancia. Su madre tuvo buen cuidado en que nunca conociera al artista de la familia. Pero creció con un extraño resentimiento hacia su progenitora, sintiendo que algo se le ocultaba, y que de alguna manera se le habían amputado unas alas. Era tímida, casi muda, sin amigos, torpe. Estaba convencida de que su paso por el mundo era insulso, sin sonido.

Hasta que un día sobrevino la maravilla: un hombre vestido de frac, flaco, orejudo, de sonrisa inmensa y con un sombrero de copa bailaba endemoniadamente en una película en blanco y negro de la televisión. Instantáneamente, y movida por un apasionado resorte, la chica se descalzó y comenzó a bailar repitiendo cada uno de los pasos del bailarín, como si los conociera secretamente desde niña. Chilló de placer al notar su cuerpo siguiendo ritmos impensables, escritos en las pasillos desconocidos del universo y desvelados limpiamente para ella. 

Su felicidad irrefrenable rompió de un grito la pantalla del televisor.  Y más allá de las paredes comenzó a escuchar un sonido peculiar que se acercaba; un redoble vital y delicioso. Por las ventanas llegaba un entusiasmado zapateo, rebotando en frenética danza por toda la habitación... Era el taconeo del inmaterial tatarabuelo, que la acompañaba  con su eterna sonrisa en los pies. 

Desde allí, un ejército de milpiés atravesó la tierra del jardín y floreció el primer girasol con forma de sombrero de copa.

                                                                        *



24 comentarios:

  1. Perfecto homenaje para ese mago de los pies que nos deslumbró con su ritmo y encanto sin igual. Su magia perdurará desde el recuerdo de la pantalla sembrando su magia entre todos los que sientan como él irresistible atracción por la danza (lo digo con sana envidia!)
    Encantador relato. Un abrazo Volarela y muchas gracias por sumarte a este nuevo encuentro juevero

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    1. En cuanto vi el sombrero de copa pensé en dos historias: una de un duelista y ésta de Fred Astaire. La primera era muy seria y me quedé con ésta. A mí también me encanta cómo baila, es admirable.
      Gracias por la propuesta, Mónica. Ha sido divertido.
      Un beso

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  2. El relato es estupendo y es siempre una placer ver a Fred Astaire en todo su apogeo.
    Una entrada preciosa amiga, un abrazo

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    1. Es todo un sorbo de optimismo verlo bailar...
      Me alegra que te gustara :)
      Un abrazo grande :)

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  3. No lo cortó y se lo puso en la cabeza porque ya no necesitaba ayuda para bailar.
    La madre tiene delito.
    Todos nos años que se perdió la niña sin bailar. Hasta que se descubrió a si misma.
    Basosss, Maite

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    1. Por supuesto. Ahora ya tiene cien años y su girasol-sombrero sigue ahí, listo para el baile.
      La madre no sabía lo que hacía... En fin.
      Basos y Bisos, resalado ;)

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  4. El arte no como opción sino como necesidad, como posesión y locura. Un locura de cuento y un precioso homenaje a Fred Astaire y todos los que no pueden parar de bailar. Un abrazo grande.

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    1. Cierto, no es una opción...
      El baile es una de las expresiones más maravillosas y liberadores del ser humano. A todos los posesos del baile va... :)
      Gracias, Esther, por tu visita.
      Un abrazo bien grande :)

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  5. Que hermoso obsequio, a ese gran bailarín,
    que hacia magia con los pies y su sombrero
    inolvidable, me fascino, amiga Volarela.

    Besitos dulces

    Siby

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    1. Verdadera magia con los pies... Era excepcional. Inspirador.
      Me encanta que lo hayas vivido.
      Mil gracias Siby
      Un megabeso dulce ;)

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    2. No mi bella amiga, lo he visto en la tv.
      pero no he vivido en su época, debe de haber
      sido lindo vivirla,tu siempre tan especial,
      en escribir historias tan hermosas, tienes
      una creatividad maravillosa.

      Besitos dulces

      Siby

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    3. Aquí, en España, decimos la expresión "lo has vivido" cuando alguien siente muy intensamente algo. A eso me refería, a que has sentido profundamente la historia. Tienes una gran capacidad para sentir, es por eso que parece que lo vives...
      Miles de gracias, es genial contar siempre con esa excepcional sensibilidad y buena disposición que siempre tienes hacia mí y hacia todos.
      Besos y rebesos :)

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  6. Tu cuento es todo un homenaje a los sueños, que a veces sentimos desde la infancia. La niña había captado las buenas energías del sombrero del abuelo, que la invitaba a bailar, a tener ilusión, a darle magia y color a la vida. Pero a veces las madres, estamos tan pegadas a la tierra que no intuimos el espíritu de las cosas, que andan a nuestro alrededor, dejándonos mensajes de vida...Menos mal que Fred Astaire apareció en la tele y la joven pudo recuperar su ilusión y su sueño.
    Mi felicitación por tu genuina y original inspiración, que siempre te va marcando los pasos del baile para que todos disfrutemos de tus letras.
    Mi abrazo admirado y mi ánimo siempre, Maite.

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  7. Creo que la educación de los hijos es una de las tareas más difíciles y duras que puede recibir un ser humano. Nacemos sin libro de instrucciones, y a menudo los errores los comprendemos tarde, cuando ya no hay remedio.
    Esos "mensajes de vida" puede llegar a tardar años en ser comprendido, pero ahí están, para nosotros.
    Me encanta tu profunda percepción de la historia.
    La inspiración quiere bailar conmigo un foxtrot, pero siempre tropiezo, ja, ja.
    Gracias SIEMPRE, a ti, mi dulce :)
    Cuídate y ESCRIBE::::

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  8. Pero que preciosidad!! Me he conmovido, he reído y he llorado. ¿Como puede una historia corta despertar tal alud de sentimientos? Precioso homenaje a Fred Astaire. Besos.

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    1. Será que tienes una sensibilidad especial para el tema de los niños... O así lo capto en tus escritos.
      Mil gracias, Molí.
      Un besazo :)

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  9. Magnífico relato y maravilloso homenaje a Fred Astaire. Me encantó la expresión tan pero tan gráfica de: "La madre lanzó un grito que hizo girar la veleta treinta veces".

    Tu relato con su ritmo bailarín, también enseña algo importatísimo: como los adultos cortamos las alas a los niños y bloqueamos su creatividad.

    Besos, Volarela

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    1. Sí, es cierto. Los niños buscan siempre espontáneamente aquello que les da libertad y felicidad. Sólo hay que observarlos.
      Es un gusto que te haya gustado.
      Gracias por venir, Mirian.
      Un besote :)

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  10. A pesar de las intenciones de la madre, de que haya destruido el sombrero, Lorena volvió a tener contacto con lo que la deslumbraba.
    Bien contado.
    Un abrazo.

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    1. Exacto. Porque lo que es, tarde o temprano, sale...
      Gracias por tu lectura y opinión.
      Un abrazo :)

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    2. La verdad es que el cuento me parece una auténtica obra de arte. En todo los sentidos. La acción, las consecuencias y el sentido de la vida. Tiene un mensaje sobrecogedor que nos dice a los padres cómo nos equivocamos con las cosas que no entendemos de nuestros hijos. Es un cuento que puede encantar a los niños pero que también interesa profundamente a los adultos. Es una historia perfecta. Un abrazo.

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    3. Enormes gracias, amiga mía. Aún tengo que corregir muchas cosas... pero tendré en cuenta tu apreciación a la hora de destruirlo o no.
      Fíjate que huyo de trasmitir mensajes. Pero indirectamente siempre se tocan temas que hacen pensar.
      Entusiasmada y encantada con tu visita y tu lectura, querida Franciska.
      Un fuerte abrazo :)

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  11. Maite, perdona, pero yo creo que en todo lo que escribimos dejamos un mensaje. A mi me pesa la responsabilidad de haber tenido tres hijos y de haber cometido errores sin darme cuenta. ---a mi tu cuento me ha parecido muy bueno.
    Bueno, tú sabes que yo nunca vuelvo a ver las respuestas y la verdad es que he llegado hasta aquí para agradecer tus comentarios en mis blogs, te lo agradezco sinceramente. Un abrazo,

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    1. La vida es ir errando... Pero también hay aciertos que dejan grandes huellas en los que queremos...
      Yo también te agradezco todos tus comentarios.
      Cuídate mucho y sigue con tus Franciskitadas ;)

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